jueves, 17 de diciembre de 2015

Testimonio de un torpe suicida...


Nacemos muertos, inútiles y vulnerables; un amasijo de huesos y carne conectados a nuestra creadora por una línea de vida que cortan antes de poder decidir si este mundo es de nuestro agrado. Cuando cortan el cordón morimos por un instante, nos arrebatan la última posibilidad de conservar ese hedónico universo en el que flotábamos con la total libertad de no ser molestados por las interferencias del mundo real.

Es injusto nacer sin que te pregunten, sin avisarte al menos de las consecuencias que tiene la intemperie, ese vasto desierto, a veces jungla, que te absorbe en una espiral vampírica para luego regurgitar tus restos en cualquier rincón sin nombre.

Morimos y nacemos en un acto simultáneo, demostrando la dialéctica de la existencia, intentando desafiar las leyes naturales que posteriormente nos encargamos de violar una y otra vez, obsesionados con controlar el caos inevitable que nos envuelve, que nos rodea como una niebla impidiéndonos conocer cuál será el próximo golpe; ir conduciendo por una oscura carretera vislumbrando apenas el leve fulgor de tus propios faros hasta que el resplandor de otros dos puntos de luz te hacen dar un volantazo hacia la nada y todo termina igual que comenzó: sangre, oscuridad y un hilo que se corta empapado por las lágrimas primigenias de un actor inconsciente de la vorágine del caos.

Sucumbimos y emergemos de nuevo por una oportunidad prestada que nos permite continuar nuestra odisea surcando lóbregas aguas sobre una embarcación perdida entre la bruma y cuyo único consuelo es saber que si nos hundimos, si nos rendimos ante la inmensidad del vacío, regresaremos por un instante a esa matriz en la que todo era perfecto y podremos descansar de la tétrica realidad.


jueves, 3 de diciembre de 2015

Beber para recordar...

Con la última copa siempre regresa su turbio recuerdo, una neblina que me hace anhelar tiempos que ahora se van desvaneciendo entre el alcohol…


Ella

Es la perfección más imperfecta,
ese cúmulo de fallos y errores
que representan todo lo que quiero;
esa configuración de anhelos
que uno sueña cuando está despierto
y nunca espera sentir en la vigilia.

Es la locura elevada a raciocinio
de forma descendente,
rebuscar en un infierno sin nombre
otra entidad ignífuga
que sepa arder con una mirada abisal
tan profunda como cicatrices nominales.

Es la causalidad más casual,
ese frugal evento aleatorio predestinado
a la circunscripción de mi existencia
cuando estoy acompañado de nadie,
mas rodeado de susurros insondables
procedentes de la nada.

Es locura, es imperfección, es causalidad,
es sueño, es cicatriz, es dolor y realidad.
Es la piedad del verdugo
o quizás su vanidad.
Es infierno, son susurros, es abismo
o quizás perfecta casualidad.

lunes, 26 de octubre de 2015

Sombras en la noche...


Haz de luz

Tengo miedo de mi propia sombra.
Cuando no la miro
ella me observa desde atrás
calculadora y fríamente,
esperando, pensando en asaltarme
tras el próximo haz de luz
que la vuelva corpórea y mortífera.

Es curioso cómo la sombra
es sólo sombra si hay luz,
porque cuando todo es oscuro
se diluye, se pierde, se masifica
entre la multitud de sombras
todas agolpadas y sin identidad,
impacientes por reivindicar sus formas,
inquietas por que las riegue la luminiscencia
y puedan gritar, “¡Soy yo, mírame!
¡Soy yo, sombra de tu luz,
viajera incansable, fiel seguidora,
tormento de tus días y susurro en tus noches!
¡Soy yo, tu negra irradiación, tu oscuridad,
evidencia de tus males y tu humanidad!
¡Aborréceme y hazme leviatán abominable!
¡Despréciame y conviérteme en tortura interminable!
Inúndalo todo de luz
y no harás más que clonarme,
mas si me amas, te devoraré,
serás un cascarón inerte,
moribundo, tembloroso y errante”.

Es curioso cómo la sombra
es cruel ante el odio,
peor frente al amor,
dependiente de su peor enemiga
que le otorga el ser
con su candor.

Y yo…
Yo sólo soy una sombra,
la sombra de un hombre.


jueves, 8 de octubre de 2015

La somnolencia de la embriaguez...

Tener al enemigo dentro

Me retuerzo entre las sombras
intentando averiguar quién es
ese esperpento que me devuelve el espejo,
quién es ese espectro difuso,
inconsistente, volátil, oscuro.

Miro y sólo veo humo configurando
una silueta grotesca y hambrienta
pidiendo cada vez más,
exigiendo cada vez más sombras,
más oscuridad, más terreno.

Engullendo pedazo a pedazo
la poca luz que albergo
para después regurgitar
pequeños demonios incandescentes
que lo queman todo a su paso,
convirtiendo así en cenizas
lo poco que queda de mí,
si es que todavía queda algo.


martes, 15 de septiembre de 2015

Como cada noche...

Regresar a casa bajo la atenta mirada de la Luna...

Insomnio

En las gélidas noches
cuando se supone
que todo está tranquilo,
cuando se supone
que el mundo duerme,
yo deambulo en la penumbra
intentando discernir
dónde está la etérea frontera
que separa la luz de la oscuridad.

Ando ebrio de insomnio
bajo el estático fulgor de mi flexo,
espectador y guardián
de mis peores secretos.

Ando, y cruzo la linde luminiscente
una y otra vez
hasta perder la noción
del espectro luminoso
en el que me encuentro,
para así transitar
hacia la onírica dimensión
que es tierra de nadie,
esa dimensión donde orbito
en torno a mis demonios,
demonios con los que negocio
y pacto una tregua
hasta la siguiente noche
sin saber si podré pagar
el precio que me imponen.


lunes, 31 de agosto de 2015

El ciclo eterno de las cosas...


Ouroboros

Llegar a casa en el lapso del crepúsculo
buscando la penumbra de mi habitación
para volver a abrazar a la soledad que allí habita,
la que no se queja de mi embriaguez,
la que me ofrece compañía imperecedera.

Pero hace frío
a pesar de su cálida presencia
y las sábanas de mi cama
no son más que embozos etéreos
incapaces de caldear el interior
de mis desapacibles pensamientos
reproductores de un lastimero eco:
el tañido de unas llaves rasgando
la esquiva cerradura de la puerta
que se resiste a dejarme entrar.

Es el eterno retorno, mi ouroboros.
Atravesar el umbral del anhelo
para arribar al punto de partida
que me devuelve al ignoto albor
de mi exigua melopea.




sábado, 29 de agosto de 2015

Uroboros


¿Tu problema? Yo te diré cuál es tu problema, amigo mío. Niegas tu realidad, lo que eres.
Te piensas por encima de todo esto, como si fuéramos parte de una broma que sólo tú entiendes. Hazme caso maldita sea, tú y yo somos iguales. Lo sé bien. No pongas esa cara, no a estas horas. Ahora deja esa copa un minuto, eso es, y escúchame bien.

Nacemos y caemos,
nos dejamos arrastrar,
el deslumbramiento,
el regocijo, el miedo,
nacemos hambrientos,
sin estómago ni dentadura,
por definición insaciables,
nuestro propio de rerum natura,
nacemos del suelo,
somos fracaso, somos vacío,
roemos con las encías los restos,
nos revolcamos, 
vagamos entre desechos,
nacemos después de muertos,
aprendemos apenas, 
sentimos con desmesura, siempre,
caemos, caemos,
nos matan y nacemos,
si no nos matan, nos matamos,
si no hay asesino lo inventamos,
por todos conocido,
el tiro ese que nos damos,
no hay culpable sin miseria,
el alcohol, el regocijo,
el miedo, el deslumbramiento,
alguna dulce mujer,
y vuelve la rueda a girar,
una vez tras otra
en nuestra naturaleza de las cosas.

viajamos, naufragamos,
caemos, caemos.





No hay remedio, ni ganas.

jueves, 27 de agosto de 2015

Los posos de mi copa...

Tras varias copas, la última no la pudo vaciar y se asomó a ella para ver lo que sus ojos no podían revelarle...


El Espejo de Galadriel

Sé que te duele el recuerdo,
que usas el olvido como bálsamo
para cicatrizar el pasado
y fingir que nada ocurre,
que todo es estable e imperecedero
en ese mundo fantástico
que te has creado
para no mirar atrás,
pero sabes que es nada más que eso,
una fantasía frágil y quebradiza
susceptible de resquebrajarse
tan sólo con volver la vista
y redescubrir lo que un día fue,
de mirarte en ese espejo roto
divisor de la realidad
para revelar las múltiples imágenes futuribles
que te reprochan y agradecen lo acaecido.

Sé que quizás no sea yo
el más adecuado para pronunciar
(denunciar) estas palabras,
pues formo parte de uno
de esos fragmentos futuribles,
el que hizo al caer más ruido,
el que nunca se llegó a romper,
el que a veces se cuela en tus noches
despertándote azorada,
desvelando el mito de esa caverna
repleta de sombras
que se van desvaneciendo
hasta mostrar una visión.
La visión de lo que fue,
de lo que es,
y quizás, de lo que podría ser
o pudo haber sido.


jueves, 13 de agosto de 2015

Tira los dados


Anoche, un hombre que nunca había visto por aquí se sentó en la banqueta que estaba a mi lado, y con aire ausente me contó cómo había perdido todo su dinero en el casino. Quizás fuese el alcohol, o tal vez la iluminación anaranjada de las lámparas colgantes sobre sus facciones, el caso es que hubiera jurado que a aquel pobre diablo le importaba un comino haberse quedado sin blanca. Había algo de maravilloso en aquella tragedia.

Entonces, desde la esquina más cercana de la barra, un trasnochado eterno aspirante a escritor que frecuentaba el local -y que por cierto no perdía ocasión para colarse en conversaciones ajenas con alguna de sus ocurrencias-, empezó a recitar apasionadamente a un volumen más alto del habitual:


si vas a intentarlo, ve hasta el 
final.
de lo contrario, no empieces siquiera.

si vas a intentarlo, ve hasta el 
final.
tal vez suponga perder novias,
esposas, familia, trabajo y
quizá la cabeza.

tal vez suponga no comer durante tres o cuatro días.
tal vez suponga helarte en el
banco de un parque.
tal vez suponga la cárcel,
tal vez suponga humillación,
tal vez suponga desdén,
aislamiento.

el aislamiento es el premio,
todo lo demás es para poner a prueba tu
resistencia, tus
auténticas ganas de
hacerlo.
y lo harás
a pesar del rechazo y de las ínfimas probabilidades
y será mejor que 
cualquier cosa
que pudieras imaginar.

si vas a intentarlo,
ve hasta el final.
no existe una sensación 
igual.
estarás solo con los dioses
y las noches arderán en
llamas.

hazlo, hazlo, hazlo,
hazlo.

hasta el final, hasta el final.

llevarás las riendas de la vida hasta la 
risa perfecta, es por
lo único que vale la pena
luchar.

Roll the dice. Por Charles Bukowski



Sírvase frío.
Se recomienda un consumo responsable.
Mi pequeño homenaje a los "Bukowski Brothers".

lunes, 10 de agosto de 2015

El Mutismo del Viento

El silencio me pertenece igual que me pertenece mi vida y hago con ella lo que deseo, incluso hacerla desaparecer con un último gesto cobarde, egoísta, valiente, piadoso e incluso altruista y violento.
Como iba diciendo, el silencio me pertenece y callo cuando quiero. Creo cúpulas silentes que utilizo a mi antojo para acallar las voces que perturban mi quietud, cúpulas de cristal generadoras de escenas mudas e inofensivas, tan inocuas como el odio de los muertos recientes.

Poseo el don del silencio, el don invisible, la extraordinaria capacidad de arrastrar las hojas inertes y quebradizas de un otoño impuesto. Levito de un lugar a otro sin ser descubierto ante las miradas incrédulas de los que intentan explicar el sentir de caricias traslúcidas carentes de sentido, henchidas de olvido.

Sé que el silencio me pertenece, mas en ocasiones lo detento como algo robado, lo defiendo con temor a que los reos de las cúpulas destruyan sus prisiones silentes para reclamar la voz que les fue negada, para reclamar conocer el origen del viento y sus razones. Me niego a revelar mis secretos, sobre todo los que moran en las mazmorras más profundas y oscuras, los que tienen el poder de perturbar sueños despiertos.

Me resisto y huyo invisible antes de que me atrapen, antes de que descubran el origen del viento, antes de que recuerden de dónde surgieron esos dedos gentiles y ásperos que jugaban a ser brisa de otoño. Huyo y me resisto a confesar, deslizándome de sombra en sombra, oculto mientras observo la desesperación de mis frustrados captores sin trofeo con el que regresar.

Cuando se marchan sonrío y continúo mi camino, continúo aferrándome a mi posesión más preciada: la nada del sonido.


sábado, 8 de agosto de 2015

El ritual

Algo tiene la noche,
que tanta fascinación nos causa,
¿será la luna?, 
será tal vez su magia.
Atraídos al foco luminoso
como insectos alados, 
vamos en sagrada reunión
las almas despiertas,
a cantarnos con estruendo fracasos,
odas al antihéroe regadas con alcohol.
Aquí no hay damas ni princesas,
somos pícaros, ladrones,
compartimos heridas y cicatrices
nos mojamos los bigotes
y reímos a carcajadas.
Nuestros sueños nos asustan,
los ahogamos por tal causa
en nuestro ritual de ancestros
hasta que el sol nos arrastra.



El irresistible magnetismo de la oscuridad.

Fragmentos de Alma

Expulso fragmentos de alma por las pupilas, segrego volutas de espíritu que ya no puedo contener y emanan a voluntad sin que yo pueda hacer nada, son sus propias dueñas.

Intento agarrarlas en un último gesto desesperado, pero, como el humo, se deslizan entre mis dedos para escapar a mi control y sólo me queda observar su ascenso hacia un lugar al que no tengo acceso.

No sé si existe un límite, si los fragmentos son finitos y llegue el día (o la noche) en que no tenga nada que extraer de la oquedad de mi interior, por eso, mientras lo averiguo seguiré exhalando astillas de ánima a un ritmo incierto, sin ningún poder sobre el cómo ni el cuándo, continuaré observando cómo se escapan cuando menos lo espero.


viernes, 7 de agosto de 2015

Bienvenidos a nuestra taberna

Seguimos aquí, en el bar, elucubrando sobre este causal encuentro entre dos viejos amigos, adeptos de barra, que reflexionan introspectivamente hacia fuera, que observan las realidades que les rodean, pero sobre todo las fantasías que juegan a querer ser verdad.

Eso es lo que podrán encontrar en este embriagador rincón, los escritos de dos tertulianos con muy diversas temáticas y estilos, ya sean prosa, poesía, prosa poética o qué se yo…palabra escrita para ser oída desde el interior, en definitiva.

Y henos aquí, en esta taberna, esperando pacientes a que se llene de ánimas desconocidas que sepan disfrutar de la compañía de la palabra escrita y de la buena bebida.