viernes, 21 de agosto de 2020

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Descerrajar espinas


Le dije adiós ya sin nostalgia,

atravesando aquel abismo

sin esfuerzo alguno,

aquel espacio infinitamente doloroso

responsable de ásperas cicatrices,

atroces heridas sangrantes,

noches de desconsolado insomnio 

de ríos de aflicción y tormento.

Aquella absurda distancia,

insalvable barrera de metacrilato

vigilada por caricaturas de mí mismo

deformes y sonrientes,

complacientes con el enemigo.

El único sentimiento posible

la impotencia de no poder rajarles la garganta

con un rápido gesto de desprecio

y mirándolos a la cara

derramar plata fundida sobre su pecho.


Pero ya es humo todo aquello,

ya no encuentro la sala de tortura

donde solo había un espejo,

se han cerrado las celdas de castigo

empapeladas con idílicas escenas

distorsionadas por el tiempo y mi febril deseo

de rememorar en bucle adulterados recuerdos,

evocaciones sin sustento

que abrían un agujero negro

en el centro de mi ego.


Le dije adiós ya sin nostalgia,

atravesando aquel abismo sin mirar atrás,

tierra quemada, tierra olvidada,

pretérita fortaleza abandonada

relegada en los desiertos del recuerdo.

Le dije adiós ya sin esfuerzo.

Le dije adiós…

Manicomio abandonado - Fotografía de Thomas Windisch
Manicomio abandonado - Fotografía de Thomas Windisch