jueves, 27 de agosto de 2015

Los posos de mi copa...

Tras varias copas, la última no la pudo vaciar y se asomó a ella para ver lo que sus ojos no podían revelarle...


El Espejo de Galadriel

Sé que te duele el recuerdo,
que usas el olvido como bálsamo
para cicatrizar el pasado
y fingir que nada ocurre,
que todo es estable e imperecedero
en ese mundo fantástico
que te has creado
para no mirar atrás,
pero sabes que es nada más que eso,
una fantasía frágil y quebradiza
susceptible de resquebrajarse
tan sólo con volver la vista
y redescubrir lo que un día fue,
de mirarte en ese espejo roto
divisor de la realidad
para revelar las múltiples imágenes futuribles
que te reprochan y agradecen lo acaecido.

Sé que quizás no sea yo
el más adecuado para pronunciar
(denunciar) estas palabras,
pues formo parte de uno
de esos fragmentos futuribles,
el que hizo al caer más ruido,
el que nunca se llegó a romper,
el que a veces se cuela en tus noches
despertándote azorada,
desvelando el mito de esa caverna
repleta de sombras
que se van desvaneciendo
hasta mostrar una visión.
La visión de lo que fue,
de lo que es,
y quizás, de lo que podría ser
o pudo haber sido.


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