Tener al enemigo dentro
Me retuerzo entre las sombras
intentando averiguar quién es
ese esperpento que me devuelve el espejo,
quién es ese espectro difuso,
inconsistente, volátil, oscuro.
Miro y sólo veo humo configurando
una silueta grotesca y hambrienta
pidiendo cada vez más,
exigiendo cada vez más sombras,
más oscuridad, más terreno.
Engullendo pedazo a pedazo
la poca luz que albergo
para después regurgitar
pequeños demonios incandescentes
que lo queman todo a su paso,
convirtiendo así en cenizas
lo poco que queda de mí,
si es que todavía queda algo.

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