martes, 15 de septiembre de 2015

Como cada noche...

Regresar a casa bajo la atenta mirada de la Luna...

Insomnio

En las gélidas noches
cuando se supone
que todo está tranquilo,
cuando se supone
que el mundo duerme,
yo deambulo en la penumbra
intentando discernir
dónde está la etérea frontera
que separa la luz de la oscuridad.

Ando ebrio de insomnio
bajo el estático fulgor de mi flexo,
espectador y guardián
de mis peores secretos.

Ando, y cruzo la linde luminiscente
una y otra vez
hasta perder la noción
del espectro luminoso
en el que me encuentro,
para así transitar
hacia la onírica dimensión
que es tierra de nadie,
esa dimensión donde orbito
en torno a mis demonios,
demonios con los que negocio
y pacto una tregua
hasta la siguiente noche
sin saber si podré pagar
el precio que me imponen.


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