no ibas desencaminada
informe ruina,
me intuías con los ojos plomizos
como la ciudad asolada
a la que miran;
y yo esperaba,
esperaba encogido
allí en las costuras del alma
el cumplimiento profético,
la consumación de la caza.
Ayer casi me coges,
y la culpa siempre es mía
por dejar migas de pan
y guiarte a mi guarida,
para que la encuentres recogida,
ordenada
y con leña en el hogar;
no podrás quejarte,
y eso que siempre fui
menos presa
que rapaz.
"Estoy mascando este jodido sinsabor."
Domingo de resaca. La ruina mental vino servida.
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