Perecedera concordancia
Fue fugaz como un parpadeo,
como el aleteo de un colibrí
que no se sabe decidir
por la flor que más le gusta
y termina volviéndose a casa
con un hambre molesta e incómoda.
Repentino como el relámpago
que anuncia su llegada
con estruendosa fanfarria
y juega con el lapso
entre quebranto y luz.
Tan efímero como una exhalación,
como un suspiro entrecortado
que se atraganta a media voz
entre triste y cansado
pero sin decantarse
por ninguno de los dos.
Tempo huidizo como el de una canción
que pierde la paciencia
y se precipita impaciente
hacia el olvido a media sonrisa
de este espectáculo atroz.

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