jueves, 19 de septiembre de 2019

Conversaciones de alcoba...

Maldita adicción

Era adicto a la tristeza
calentada a cuchara y 
picada en vena.
Disfrutaba del subidón
al caer en picado a pozos sin salida,
tumbado de lado
por si vomitaba lágrimas negras
como su vida y 
así evitar ahogarse
con el esputo de melancolía.

Estaba enganchado a la sensación
de perderse en laberintos de miseria,
a morirse un poco cada día y 
asomarse al otro lado del silencio
con una intención indecisamente suicida.

Dipsómano del ígneo dolor
que provocan los tragos de nostalgia
libados de esa botella 
que nunca se vacía.
Parroquiano de un lúgubre bar
en el que el tiempo se condensa
hasta llover gélidas gotas gruesas
que sofocan cualquier atisbo inflamable de alegría.

Factotum de Charles Bukowski

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