Descerrajar espinas
Le dije adiós ya sin nostalgia,
atravesando aquel abismo
sin esfuerzo alguno,
aquel espacio infinitamente doloroso
responsable de ásperas cicatrices,
atroces heridas sangrantes,
noches de desconsolado insomnio
de ríos de aflicción y tormento.
Aquella absurda distancia,
insalvable barrera de metacrilato
vigilada por caricaturas de mí mismo
deformes y sonrientes,
complacientes con el enemigo.
El único sentimiento posible
la impotencia de no poder rajarles la garganta
con un rápido gesto de desprecio
y mirándolos a la cara
derramar plata fundida sobre su pecho.
Pero ya es humo todo aquello,
ya no encuentro la sala de tortura
donde solo había un espejo,
se han cerrado las celdas de castigo
empapeladas con idílicas escenas
distorsionadas por el tiempo y mi febril deseo
de rememorar en bucle adulterados recuerdos,
evocaciones sin sustento
que abrían un agujero negro
en el centro de mi ego.
Le dije adiós ya sin nostalgia,
atravesando aquel abismo sin mirar atrás,
tierra quemada, tierra olvidada,
pretérita fortaleza abandonada
relegada en los desiertos del recuerdo.
Le dije adiós ya sin esfuerzo.
Le dije adiós…
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| Manicomio abandonado - Fotografía de Thomas Windisch |






