lunes, 6 de agosto de 2018

Premonición coincidente...

Ragnarök

La oigo,
escucho como se acerca,
siento el viento que arrastra,
huelo el polvo y las cenizas
el hollín que ensucia mi cara
y el sabor a tierra quemada.

Está lejos,
pero ya se acerca,
tambores funestos en la distancia,
tropel de entes nebulosos
emanando infaustos presagios
que apocan ánimas mortales.

Puedo sentirlo,
oscilando el tórrido aire,
vibrando mis ateridos miedos
al tiempo que la quietud
mantiene estático
el momento exacto.

Lo veo,
tsunami grotesco e implacable,
imparable destrucción paralizante
que merma mis arrestos
con la fascinación gargantuesca
que nos produce la inminencia de la muerte.

Åsgårdsreien (1872) de Peter Nicolai Arbo.


La cacería

Ayer casi me coges,
no ibas desencaminada
informe ruina,
me intuías con los ojos plomizos
como la ciudad asolada
a la que miran;
y yo esperaba,
esperaba encogido
allí en las costuras del alma
el cumplimiento profético,
la consumación de la caza.

Ayer casi me coges,
y la culpa siempre es mía
por dejar migas de pan
y guiarte a mi guarida,
para que la encuentres recogida,
ordenada
y con leña en el hogar;
no podrás quejarte,
y eso que siempre fui
menos presa
que rapaz.

"Estoy mascando este jodido sinsabor."

Domingo de resaca. La ruina mental vino servida.


sábado, 4 de agosto de 2018

Noches sin dormir...

Bola de plomo

Me rasgo la piel
haciendo jirones la carne
en un fútil intento
de arrancar
esa esfera incandescente
que acrecienta la desazón
atrapada en mi interior.
Quemaduras que afloran
cual gritos esperpénticos,
mudos y callados,
alaridos de mis ocelos
desorbitados por un dolor
que no siempre comprendo.

Desesperado
quiebro mis huesos,
barrotes de una jaula
en la que encierro
aves de paso
sin posibilidad de vuelo,
criaturas de alas quebradas
cuyos ustibles sueños
configuran ingrávidas esferas candentes
que me hieren desde dentro.

Angustiado
me sumerjo en gélidas aguas
con la intención
de calmar el ardor
que no encuentro,
cuyo origen me desvela
perlando de sudor
una noche tras otra
mientras observo
cómo se evaporan 
las lágrimas
que expele cada poro 
de mi destrozado cuerpo.

'Depression' - Clara Lieu

jueves, 2 de agosto de 2018

El movimiento crea vórtices...

Soy un agente de las sombras bañado por la luz...

De la luz y las sombras

Definitivamente al techo
no le hace falta
otra mano de pintura.
Soy más bien yo
al que se le está
escamando la piel,
quizás el alma,
lascas de espíritu
que voy perdiendo por el camino,
dejando un rastro imperecedero
de motas negras como la pez,
como un rastro de migas de pan
en mitad de un bosque oscuro.
Luciérnagas que revolotean
embelesando a los incautos
y haciendo que pierdan el rumbo,
encaminando a los que deambulan
hacia el centro del abismo,
círculo de sombras
en el que hablo conmigo mismo
mientras me burlo
de la inconsciencia
de los perdidos.
Carente de compasión
me voy alejando entre risas
y espesos esputos carmesís
que auguran el colofón de un ciclo.

"Moving Creates Vortices and Vortices Create Movement". Colectivo japonés TeamLab

Palabras que se me escapan...


Todos dicen I love you

De la nada hilvano palabras
que adquieren su significado
sólo cuando las escribo,
vocablos mudos y ausentes
que me exigen tinta
para poder existir,
para poder entrar en ese diccionario
que escondo en uno de mis ventrículos
y que palpita verbos
en cada uno de mis latidos.

Recopilo voces escritas
que se manifiestan
sólo cuando las invoco,
antiguas lenguas perdidas
que voy descifrando a intervalos imprecisos,
enigmas de un códice olvidado
evocador de términos
que sangran mi memoria
cada vez que reverberan
contra las paredes de mi existencia.

lunes, 30 de julio de 2018

Crono e Hiperión

Mis noches transcurren entre minutos pares,
de reloj
-como si los hubiera de otro tipo-.
Inventando ruedas,
conspirando la caída de imperios,
entre lúpulo y doble malta
(que yo siempre fui de gustos oscuros),
mi compinche y yo.

Matando a nuestros hijos,
devorándolos,
en lo nocturno y alevoso,
como dos titanes de lo antiguo,
Crono e Hiperión
embebidos en grutas del Tártaro.

Buscando,
dos minutos después
por alguna razón,
a Rea en la siguiente parada,
en la siguiente gruta,
siempre peor iluminada
y menos agradable que la anterior,
siempre,
y siempre en minutos pares
miro el reloj.

Y ahí seguimos por alguna razón,
nocturnos y alevosos,
asaltando caminos y aceras los
alegres bandoleros
hablando de libertades,
y de la insoportable levedad del ser,
y del arte de pintar pequeñas esculturas,
y deshaciéndonos,
y llorándonos,
y cambiando el mundo entre tragos
mi compinche y yo;
banda armada de dos.

Me dices que es tarde,
miro el reloj:
las cinco y diecisiete,
no te lo perdono.

"Volver a casa de día
con las manos vacías
y el alma en el suelo."

P.D.: En lo alto del cerro de palomares
unos dicen que nones y otros...


domingo, 29 de julio de 2018

Sistema ocioso

Cuando no tenemos nada que hacer,
a veces,
damos forma a la tierra,
cuando no hay nada más que hacer.
Y así quitamos y ponemos,
así,
de puro aburrimiento,
se proveyó al mono de la caja de bombas,
murió Aquiles junto con todas la amazonas
salvo una,
y se cantaban gestas, juglarías y clerecías,
y se hablaba de filosofía en cafés,
así,
cuando no hay otra cosa que hacer,
los cantares y los mesteres
se subieron a una locomotora de vapor,
y arrojando palas de carbón
nació el movimiento obrero,
entre otros, así.
Pero ¡paren el socialismo,
que el proletario ya tiene para comer!
¡Desmientan a Marx, desvirtúen a Engels!
Y ya puestos arranquen las rotativas
y díganles cómo reír,
que bastante tienen, pobrecitos,
con su demonizada revolución.
Enséñenles malabares y piruetas
(no se olviden del triple carpado atrás
con doble tirabuzón,
harto importante).
No vaya a ser que de mero,
puro y llano aburrimiento
acaben por desenterrar a la amazona
y les dé por la terraformación de Marte
en ámbito local.
Cuando no tenemos nada que hacer,
a veces, quitamos y ponemos,
así,
de puro aburrimiento.

Buldóceres en las calles, pintoresco.