miércoles, 17 de octubre de 2018

La belleza de las cicatrices...

Kintsugi

Siempre estaba esperando
a que pasara el cometa
con su órbita irregular,
esperando impaciente,
mirando al cielo nocturno
con la esperanza atragantada,
vaticinando el óbito
de un voyeur astral
experto en acumular paciencia,
experto en esperar
al inminente suceso pleonástico
de elíptica repetición temporal.

Fémina acicular
capaz de colarse
por las hendiduras
de esta fementida armadura
tan vieja como el tiempo
y carcomida por la herrumbre
del agua con sal.

Barruntando, observo la bóveda celeste
a la espera de ver pasar al meteoro,
destello frugal e insignificante
capaz de paralizarme
durante interminables granos de arena
de un inexistente reloj
guardado en el bolsillo izquierdo de mi pecho.

Observo y espero,
espero y observo
a esa estrella transeúnte
mientras arreglo mis fracturas
con barniz de resina
para que se puedan leer en mi piel
esos relámpagos dorados
que recorren todo mi cuerpo.



No hay comentarios:

Publicar un comentario