Quizás, sencillamente, ya ni pienses en mí, te hayas olvidado de mi espuria presencia y no sea más que un insignificante recuerdo incapaz de robarte ni un grano de la arena de tu preciado tiempo.
Quizás, mientras yo apenas he pasado del prólogo, tú ya estás pensando en el próximo libro: acariciando su portada, admirando su cuidada encuadernación y deleitándote con ese grandilocuente título.
Quizás, simplemente, es una cuestión de percepción y no quiero aceptar que siempre he estado fuera, que siempre te he observado a través del cristal como un chiquillo con miedo a que se hagan realidad sus fantasías.
Quizás, mientras yo movía mis negras torres en línea recta, tú tomabas las diagonales con tus blancos alfiles en un impecable e implacable jaque mate que terminaba con la partida usando un simple movimiento.
Quizás y sólo quizás, sea yo y sólo yo el que siente un vacío en el lugar que había reservado para ti, ese no lugar (ahora sin nombre) absolutamente sin ningún sentido y por el que transitan espíritus anónimos.
Quizás nunca llegues a leer esta prosa que parecen versos, aun así te los escribo con la esperanza de que la mar se los lleve y un mal día los encuentres en el fondo de una botella vacía.

No hay comentarios:
Publicar un comentario