“A mitad del camino de la vida
yo me encontraba en una selva oscura”
Divina Comedia: Infierno, Dante Alighieri
Profana Comedia
Se apoderaron de mí fuerzas que no conocía,
impulsos sombríos, lóbregos proverbios
de un personaje invitado a escena
y sin avisar.
Comediante sin gracia, sórdido acicate
de tenebrosas escenas que no quiere ver nadie,
morbosas realidades subconscientes
de un funesto intérprete
que mueve los hilos de un fantoche
dispuesto a ver atrocidades
de las que no se siente responsable
aunque sus manos estén empapadas en sangre.
Inocente títere que esputa culpas
omitiendo la imagen que le devuelve el espejo,
preterir el yerro de un pecado incandescente
que abrasa los conceptos primigenios
de un cándido muchacho
convencido de la incorrupta voluntad indeleble
que exhibía ante un auditorio de eternos oyentes.
Archipámpano de una nívea sala
en la que gobierna un coro de voces
que jamás se han puesto de acuerdo,
gritando libertad, gritando reproches
por la alquimia que los adormece
y los mantiene cautivos en un cuerpo ajeno
al que no pertenecen.






