Cuando no tenemos nada que hacer,
a veces,
damos forma a la tierra,
cuando no hay nada más que hacer.
Y así quitamos y ponemos,
así,
de puro aburrimiento,
se proveyó al mono de la caja de bombas,
murió Aquiles junto con todas la amazonas
salvo una,
y se cantaban gestas, juglarías y clerecías,
y se hablaba de filosofía en cafés,
así,
cuando no hay otra cosa que hacer,
los cantares y los mesteres
se subieron a una locomotora de vapor,
y arrojando palas de carbón
nació el movimiento obrero,
entre otros, así.
Pero ¡paren el socialismo,
que el proletario ya tiene para comer!
¡Desmientan a Marx, desvirtúen a Engels!
Y ya puestos arranquen las rotativas
y díganles cómo reír,
que bastante tienen, pobrecitos,
con su demonizada revolución.
Enséñenles malabares y piruetas
(no se olviden del triple carpado atrás
con doble tirabuzón,
harto importante).
No vaya a ser que de mero,
puro y llano aburrimiento
acaben por desenterrar a la amazona
y les dé por la terraformación de Marte
en ámbito local.
Cuando no tenemos nada que hacer,
a veces, quitamos y ponemos,
así,
de puro aburrimiento.
Buldóceres en las calles, pintoresco.