lunes, 30 de julio de 2018

Crono e Hiperión

Mis noches transcurren entre minutos pares,
de reloj
-como si los hubiera de otro tipo-.
Inventando ruedas,
conspirando la caída de imperios,
entre lúpulo y doble malta
(que yo siempre fui de gustos oscuros),
mi compinche y yo.

Matando a nuestros hijos,
devorándolos,
en lo nocturno y alevoso,
como dos titanes de lo antiguo,
Crono e Hiperión
embebidos en grutas del Tártaro.

Buscando,
dos minutos después
por alguna razón,
a Rea en la siguiente parada,
en la siguiente gruta,
siempre peor iluminada
y menos agradable que la anterior,
siempre,
y siempre en minutos pares
miro el reloj.

Y ahí seguimos por alguna razón,
nocturnos y alevosos,
asaltando caminos y aceras los
alegres bandoleros
hablando de libertades,
y de la insoportable levedad del ser,
y del arte de pintar pequeñas esculturas,
y deshaciéndonos,
y llorándonos,
y cambiando el mundo entre tragos
mi compinche y yo;
banda armada de dos.

Me dices que es tarde,
miro el reloj:
las cinco y diecisiete,
no te lo perdono.

"Volver a casa de día
con las manos vacías
y el alma en el suelo."

P.D.: En lo alto del cerro de palomares
unos dicen que nones y otros...


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